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Automatización de emociones

Automatización de emociones

 

En ocasiones me gustaría disponer de los medios para que mis teorías acabaran pudiéndose confirmar y esta es una. Después de leer los últimos avances en fmri (Functional magnetic resonance imaging – resonancia magnética funcional ) y que los investigadores eran capaces de anticiparse a nuestra respuesta ante una elección, ya que: “la libre elección es una ilusión del cerebro y  la resolución es anterior a nuestra consciencia”. Está afirmación en principio me dejó un poco perturbado pero después se disparó mi imaginación e intenté dar sentido al experimento viajando a través de la historia evolutiva del cerebro.

cerebro_triunoNuestro cerebro más primitivo, el que conocemos como reptiliano y que actualmente se encarga de tareas que podríamos clasificar principalmente de supervivencia fisiológica, seguramente que cuando constituía el cerebro primario sus funcionalidades eran más numerosas y más dúctiles, las condiciones del mundo en que vivió eran de cambios ambientales más bruscos en los que la regulación de temperatura, presión sanguínea, periodo de somnolencia  y otros factores requerían de un mayor registro para adaptarse al medio, por lo que posiblemente existían mecanismos voluntarios de regulación. Podemos pensar en funciones como la hibernación que hoy en día mantienen otros animales que quizás en algún momento poseímos y que el cambio de condiciones y la poca variabilidad de las mismas hizo que la evolución natural fuera desestimarlas o automatizarlas entre los valores que se mostraban como aparentemente definitivos, para así poder utilizar esas zonas en los nuevos retos para la supervivencia. Estas nuevas funcionalidades dieron lugar a una nueva capa que empezó a construirse sobre la ya existente y que conocemos como cerebro límbico o cerebro emocional, en ella se empieza a perfilar la existencia como especie y por lo tanto la agrupación como elemento de enfrentamiento a las dificultades. De esta interrelación surgen toda una serie de emociones que hoy en día conocemos como básicas y que tenemos en común con otros animales para preservar la de supervivencia del grupo, es muy importante la comunicación de las mismas para establecer vínculos, reforzarlos o para alertar de peligros inminentes, por lo que aparece la gesticulación, asociada como lenguaje de codificación común con el que entendernos. Con este cerebro emocional creo que está pasando sin que tengamos mucha consciencia de ello, lo mismo que pasó con el reptiliano, es decir pese a ser una herramienta evolutivamente muy valiosa, se necesita una mayor complejidad en sus respuestas, por ejemplo una comunicación más rica y exacta, para poder trasmitir los conocimientos que adquirimos y que nos dan ventaja frente al medio o frente a nuestros competidores por los recursos, por lo que tras un largo recorrido se van incrementando el número de sonidos guturales que dan paso a las primeras comunicaciones sonoras que evolucionarían hasta lo que hoy conocemos como lenguaje verbal, esta nueva funcionalidad se instala en una nueva capa de nuestro cerebro que conocemos como neocórtex y que también recogerá lo que denominamos funcionalidades superiores, entre las que están por ejemplo las emociones secundarias, que son emociones con un componente racional para hacerlas más adaptativas a nuestro actual entorno.

 

Sabiendo que el cerebro tiene tendencia a automatizar cualquier cosa que se repita con el objetivo de ahorro energético, no hay que olvidar que consume el 20% del total del cuerpo, y que la eficiencia energética máxima se obtiene en las automatizaciones “definitivas”. Puede que el proceso que llevó a convertir en involuntarias las funcionalidades del cerebro reptiliano (control térmico, latidos del corazón, sueño, presión sanguínea, etc), este actualmente haciendo lo mismo con el cerebro límbico y el mundo tecnológico lleno de nuevos retos y de cambios más rápidos acelere este proceso.

Después de tener esta intuición y elaborar esta teoría, creo que la tendencia natural de desarrollo de la misma es que las emociones básicas queden automatizadas progresivamente y por lo tanto acaben siendo una respuesta involuntaria, reprogramadas para donde si hacemos una campana de Gauss tendríamos concentrada la mayor frecuencia de resultados, por lo que la respuesta debería acotarse, no obstante el cerebro guarda normalmente una puerta de atrás con ciertos mecanismos de control de situaciones especiales, como puede ser las variaciones que tenemos en el cerebro reptiliano ante por ejemplo las enfermedades, en las que se modifica la “tablas de resolución”.

Volviendo al inicio, quizás las pruebas de elección del experimento científico en el cual se anticipaban a nuestra respuesta, eran sin componentes de valoración y evaluación, es decir eran emocionales, me gustaría saber qué resultados tendría el experimento en caso de que estuvieran presentes estos procesos y hacerlos en culturas aisladas, para determinar si hay componente social, además sería interesante ver si hay variaciones en los resultados, haciendo experimentos independientes con cada emoción.

Surgen muchas preguntas sobre cómo será el futuro y en que nos cambiará, pero creo que debemos de tener confianza pues si algo ha demostrado nuestro cerebro es la flexibilidad para adaptarse a los cambios y dotarnos de los elementos necesarios para garantizar nuestra supervivencia.

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